Pedidos que ya no se pierden entre chats
Cuando las consultas, las cotizaciones y los saludos llegan al mismo número, el seguimiento se cae solo. Separamos el embudo en cuatro momentos claros y dejamos una planilla donde cada conversación queda con fecha, monto estimado y próximo paso. Así el equipo sabe a quién escribirle hoy y no a fin de mes.
Cotizaciones listas para reusar
Armamos plantillas en Excel o Google Sheets con los datos que tu negocio ya maneja: descripción, cantidad, plazo de entrega y condiciones. El vendedor deja de redactar desde cero cada vez y el documento sale con el mismo formato, sin depender de quién lo envíe.
Guiones de atención para el equipo
Un guion corto para las primeras respuestas, otro para cuando el cliente pide descuento y otro para el cierre. No es un libreto rígido: son frases probadas que el personal nuevo puede usar desde el primer día, sin esperar a que el dueño le explique todo de nuevo.
Stock que cuadra después de cada feria
Registramos entradas, salidas, mermas y devoluciones en una hoja base vinculada a las facturas emitidas. Con un conteo semanal por familia de productos, las diferencias aparecen a tiempo y no recién al cerrar el mes, cuando ya no hay forma de rastrear qué pasó.
Metas semanales visibles para todos
Un tablero simple con lo vendido, lo pendiente y lo cotizado sin respuesta. Se revisa una vez por semana en quince minutos, con el equipo reunido. No busca presionar a nadie: sirve para ver qué se está frenando y ajustar antes de que el mes termine.
Manuales de almacén y facturación
Documentamos los pasos que hoy solo conoce una persona: cómo se recibe mercadería, cómo se emite una factura, qué hacer ante una devolución. Las sesiones de capacitación quedan grabadas para que el personal nuevo las revise cuando las necesite, sin interrumpir la operación.